lunes, 21 de febrero de 2022

EL VASO CON AGUA

 

 "¿Cuánto pesa un vaso con agua?"

 El peso absoluto no importa. Depende más bien de cuánto tiempo lo sostengas. Si lo sostienes por un minuto, no hay problema. Si lo sostienes durante una hora, empezarás a tener dolor en tu brazo. Si lo sostienes por un día, tu brazo se adormecerá y estará paralizado. En cada caso, el peso del vidrio no cambia, pero cuanto más tiempo lo mantengas, más pesado estará.

El estrés y las preocupaciones de la vida son como un vaso de agua. Si piensas en ellos por un tiempo, no pasa nada. Si piensas en ellos un poco más te empieza a doler. Y si se piensas en ellos todo el día, te sentirá paralizado - incapaz de hacer nada.

Recuerda poner el vaso en la mesa. Suelta el estrés y las preocupaciones. 

Dar el primer paso, no es fácil pero si tienes problemas para controlar tu ira, la terapia psicológica, en especial la Terapia Racional Emotiva Conductual y Terapia Cognitiva es una alternativa muy eficaz que te enseña a entender tu ira y a tener respuestas más adaptativas y de control para poder relacionarte de manera satisfactoria en cualquier ámbito de tu vida. 

 

Da el primer paso y ven a terapia


miércoles, 12 de abril de 2017

¿TIENES A TUS HIJOS PARA NO TENERLOS?

Cuando tus hijos están de vacaciones qué tanto te afecta, cuánto cambia tu rutina, hasta dónde lo ves como un fastidio....
Te invito a que modifiques la forma en como pasas este momento y lo transformes en la posibilidad que tienes de convivir con ellos, de re- conocerlos, saber qué piensan, cómo se sienten y la oportunidad de tenerlos a tu lado, porque este tiempo pasa muy rápido y se convierte más tarde en añoranza. El tiempo no se recupera así que la próxima vez que te caches diciendo "que acaben las vacaciones para que me dejen tranquila", detente y ve el lado positivo de este maravilloso momento, así tus hijos no se sentirán que estorban y sí que forman parte de esa familia que decidiste construir

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Ira y Hostilidad

La mayoría de nosotros nos enojamos de vez en cuando, sin embargo, si lo reflexionamos, lo hacemos muchas veces por cosas que son triviales. Si te sientes frustrado con frecuencia, gritándole a tu pareja, criticando a tus colegas y amigos, tocando el claxon en el tráfico, arrojando cosas alrededor de la casa, entonces es posible que debas tomar tu enojo más en serio y hacer algo al respecto. Durante los muchos años que he estado viendo pacientes, te puedo decir que muy pocas personas vienen y dicen, El marido, por ejemplo, “Tengo un problema con mi ira”, o bien la esposa que dice, “Mi jefe cree que tengo un problema. "o, en algunos casos “Me detuvieron por falta de control de la ira y es parte de mi acuerdo con el juez” 
Vamos a distinguir entre sentirse enojado y ser hostil. Tu emoción - rabia - puede ser un evento privado que sólo tú conozcas. Puedes estar en la fila con impaciencia, sintiéndote frustrado y sólo te sientes muy enojado, pero no dices nada y no haces nada. O puedes empezar a gritarle a otras personas en la fila y que todo el mundo de inmediato, a tu alrededor, sepa que estás enojado. Cuando en tu ira gritas, criticas, amenazas, o expresas sarcasmo, estás siendo hostil. Es tu hostilidad la que está presente. Ten en cuenta que no tienes que actuar por puro sentimiento. Esta observación puede parecer muy simple, pero es muy importante. Te ayuda a reconocer que básicamente tienes la opción de decidir lo que harás.
¿Cuáles son los costos y los beneficios de ser hostil? Pregúntate cuáles son las consecuencias haz tenido tanto tú como las personas que te rodean. ¿Has perdido amigos, molesta a tu pareja y a tus hijos, ¿Has ganado la reputación de ser una persona difícil? La ira puede aumentar tu presión arterial y el riesgo de enfermedades del corazón. Pero la ira también puede tener beneficios - al menos, es lo que se podría pensar. Se podría pensar que la gente te tome más en serio, te respete, te tenga miedo, por lo tanto, ¿Por qué no recomendarles a tus amigos que se vuelvan más enojones?
Da un paso hacia atrás, aunque sea por un minuto o dos - para pensar las cosas. No tienes que responder de forma inmediata ¿Cuáles son las consecuencias de ser hostil? ¿Vale la pena? ¿Por qué no dejarlo ir y aceptarlo como un "bache en el camino", en lugar de desafiarlo a un duelo?
¿Qué te estás diciendo que te hace estar tan enojado? Puedes volverte aún más enojado cuando te tomas las cosas personalmente, interpretas la conducta de demás como intencionadamente provocadora, ves las situaciones como si se tratara de una catástrofe, etiquetando a las otras personas como malas personas.
Examina tus pensamientos y pregúntate si por este evento vale la pena enojarse más. Pregúntate si vale la pena aceptar que la gente no siempre está a la altura de sus expectativas – y que no tienes por qué molestarte al respecto.
¿Tienes un libro de reglas que te hace sentir aún más enojado? Es posible que tengas una lista de "deberías" acerca de cómo otras personas deben actuar - y esto te va a hace enfurecer cuando las personas no siguen las reglas. Ejemplos de ello son "deben conducir más rápido", "esta fila debe moverse más rápido", "la gente siempre debe ser educada y respetuosa", "todo debe ser justo", y "la gente no debería estar en desacuerdo conmigo." ¿Qué pasa si se te cae el libro de reglas y simplemente observas que el mundo es como es y no fue construido para tus reglas?

Mantén un registro de las situaciones que conducen a tu ira y hostilidad. Mantén un registro de tus pensamientos y trata de utilizar estas ideas. Puedes cacharte menos enojado - y menos ansioso - y las personas que se preocupan por ti, podrán apreciar tu progreso. Puedes controlar tu ira en lugar de dejar que ella te controle a ti.

Dar el primer paso, no es fácil pero si tienes problemas para controlar tu ira, la terapia psicológica, en especial la Terapia Racional Emotiva Conductual y Terapia Cognitiva es una alternativa muy eficaz que te enseña a entender tu ira y a tener respuestas más adaptativas y de control para poder relacionarte de manera satisfactoria en cualquier ámbito de tu vida. 

Da el primer paso y ven a terapia

martes, 30 de junio de 2015

Rehacer nuestros proyectos de vida


Les comparto este artículo que me pareció muy interesante:

Puede llegar el día en el que lo que somos y hacemos no sea lo que deseamos. Frente a la crisis personal y el miedo al cambio, el camino es hacerse las preguntas adecuadas.

 En determinados momentos de nuestra vida, todo lo que nos llevó y acompañó hasta un momento preciso, parece que pierde el significado, y sentimos una necesidad apremiante de salir de donde estamos para emprender nuevos rumbos, aunque no sepamos exactamente a dónde nos van a llevar. Queremos experimentar novedad, hay un impulso que nos lleva a querer cambiar de pareja, de lugar de residencia, de trabajo, de profesión y de ambiente. Aquello por lo que luchamos durante años, a lo que nos dedicamos con esmero, parece desmoronarse. Nos invade una incertidumbre interior, un gran interrogante, ¿quedarnos en este “lugar” en el que nuestra vida parece irse apagando por inanición o soltar lastre y abrirse a lo desconocido?
Ese algo que empuja para salir de donde nos encontramos varía según la situación, la persona, sus relaciones, su edad y su historia. Puede ser la búsqueda de sentido, la insatisfacción, el sufrimiento, el malestar y el aburrimiento o la falta de motivación. También pueden ser preguntas como: ¿voy a seguir así hasta mis últimos días?; ¿es esto lo que quiero?; ¿qué sentido tiene lo que estoy haciendo y cómo estoy viviendo mi vida? Tomar la decisión de cambiar implica a menudo provocar rupturas, confusión y sufrimiento, y entrar en crisis.
Hay que fluir aunque sea en mitad de la incertidumbre. Puesto que no sabemos lo que nos espera después de ese cambio, esa inquietud puede provocar falta de fuerza interior. Sin embargo, desprenderse de lo que nos daña y empequeñece es lo que libera y fortalece.
Entre los 40 y los 50 años muchos se dan cuenta de que no viven su vida, o que la que tienen no es la que desean. Quieren dejar el trabajo que llevan haciendo durante años y dedicarse a otra cosa, o formarse en otros ámbitos profesionales. Quizá se apuntan a una ONG y se van a África, a América o a Asia. O bien dejan a su pareja y se van solos o con otra persona. En definitiva, necesitan un cambio radical.
Cuando un ser humano tiene un para qué,
puede atravesar cualquier cómo” Viktor Frankl

Estas transformaciones bruscas pueden desembocar en situaciones de crisis existencial profunda. Mi crisis personal llegó cuando todo aquello que durante años había dado soporte y sentido a mi vida dejó de ser el apoyo que me había sostenido. Aunque estaba rodeada de personas, me sentía sola, incomprendida y en un desierto. Me estaba ahogando y muriendo por dentro. Me empujaba un anhelo de libertad y de creatividad.
Empecé hablando con personas con las que había compartido aquella época y me sentí totalmente incomprendida. Así que inicié conversaciones con otros amigos más lejanos, que resultaron convertirse en verdaderos amigos. Me arriesgué, me abrí, y unos me dieron la espalda y otros me acogieron.
En situaciones de “tsunami vital” es imprescindible reflexionar, escribir, pasear, estar en contacto con la naturaleza, para escucharse a uno mismo. Es importante también abrirse y conversar para no desesperarse quedándose dentro todo lo que uno está viviendo. Sincerarse y arriesgarse a ser incomprendido, y a crear nuevos vínculos. Escuchar nuestra intuición, lo que sentimos y seguir los pasos que nos acerquen a nuestros anhelos nos ayudará a salir del estancamiento. Posiblemente implicará que algunas personas que nos han acompañado en una parte de nuestra vida dejen de hacerlo en esta nueva etapa. Pero aparecerán otras relaciones que nos nutrirán de maneras diferentes. Tenemos que aprender a soltar si queremos vivir con nuestra vitalidad floreciendo. Para lograrlo, ayuda confiar en uno mismo y en la vida; es clave para avanzar en un mundo lleno de incertidumbres.
También es importante ser consciente de qué queremos saber de nosotros mismos. Se trata de plantearse preguntas que desemboquen en reflexiones que lleven a encontrar sentido y propósito, a conectar de nuevo con los sueños y a crear nuevos proyectos que atraigan y nos hagan salir del escollo, descubriendo nuevos sentidos a nuestro ser y hacer.

Cuando vivimos un estancamiento en alguna relación importante, se hace necesario reciclarse. Pero hay miedos (a la ruptura, al conflicto o a ser incomprendido) que se interponen. Hay un ejercicio sencillo que sirve para identificar aquellos temores que impiden dar el paso necesario para acercarse a vivir sus anhelos. Elija un área en la que se sienta estancado y hágase estas tres preguntas: ¿Qué quiero realmente? ¿Qué obstáculos se interponen en mi camino? ¿Qué me impide afrontar o superar ese obstáculo?
Para cada miedo que le aparezca en respuesta a la tercera pregunta, puede plantearse las siguientes preguntas:
¿Qué es lo peor que puede ocurrir si sucede lo que temo? ¿Cuál es el mejor resultado posible para mí o para los demás si lo hago aunque sienta miedo al hacerlo? ¿Qué es lo que posiblemente sucederá entre estas dos cosas?
Le recomiendo que intente realizar la actividad que le atraiga, al menos tres veces: una para aprender a hacerla; la segunda vez para superar el miedo a realizarla; y la tercera vez para averiguar ¡si realmente la disfruta o no!
Dice Rabindranath Tagore

“Yo dormía y soñaba que la vida era alegría.
Desperté y vi que la vida era servicio.
Serví y vi que el servicio era alegría”.

En ocasiones el cambio viene impuesto por la normativa, por ejemplo, en la jubilación, o cuando es el cónyuge quien se va y nos deja solos, o cuando sobreviene una muerte o un accidente que implica un antes y un después. Si uno vive la necesidad de rehacer su proyecto vital desde la resignación, sintiéndose atrapado en ella, su vida y su ilusión se van apagando lentamente.
Esto le ocurrió a Sonia. Cuando la conocí, sus hijos ya estaban casados, pero su marido había tenido una muerte rápida hacía cinco años y ella se hundió en un gran sufrimiento. Sintió un vacío enorme, se preguntaba cada día por qué le había sucedido, y con tales interrogantes incrementaba su dolor y su tristeza. La meditación le ayudó a cambiar su actitud y a agradecer que hubiera podido disfrutar sus años de vida en pareja con enorme satisfacción. Varió totalmente su visión, entendió la muerte desde otra perspectiva, y pasó de resistirse a la nueva situación a aceptarla plenamente. En vez de lamentarse y quejarse, empezó a reconstruir y a tener una actitud de agradecimiento.
De cuestionarse: “¿Por qué me ha pasado esto a mí?”, “¿por qué se ha ido cuando aún era joven?”, pasó a preguntarse: “¿Qué puedo hacer a partir de ahora que aporte algo positivo?”. Y a agradecer todo lo que había compartido y aprendido en esos cuarenta años de matrimonio. Según las preguntas que uno se hace a sí mismo, las respuestas que genere pueden llevarle a incrementar el dolor y el sufrimiento o a liberarse y renacer en cada momento. En su caso, Sonia decidió formar parte de una ONG y ayudar a otras personas. Meditar la acompañó para encontrar su eje interior y conseguir fuerzas para reinventarse.
Muchas personas cuyo proyecto de vida se ha basado en lograr éxito, poder, dinero, privilegios y estatus sienten que llega un momento que todo deja de tener sentido. El individualismo en el que se ha sustentado su vida deja de nutrirles. Y es entonces cuando necesitan abrirse a los otros. Empiezan a plantearse el sentido de su presencia en el mundo. La actitud de servicio les lleva a espacios de conexión con los otros, a crear vínculos, comunión y comunidad. Al servir cambian una actitud que era fuente de sufrimiento. Pasan de pedir y necesitar a dar y compartir. Es en el dar y en el darse donde radica la semilla de la felicidad. En momentos de gran tristeza, como en un duelo, el servir ayuda a salir de ese estado y a conectar con la alegría.
Servir aumenta la capacidad de amar al prójimo. Se potencia la generosidad. La persona servidora crece en humanidad y en grandeza. No una basada en la ostentación o la fama, sino en la de vivir una vida con sentido.
Virar el rumbo
Probablemente nunca habíamos tenido tanto y al mismo tiempo nunca habíamos estado tan insatisfechos. ¿Qué sociedad hemos construido para que esto ocurra? Hemos creado un paradigma fundamentado en la necesidad, en la avaricia y en la conciencia de escasez. Vivimos pensando cómo podemos enriquecernos más, tener más, conseguir más y crecer más. Esto hace que llegue un momento en nuestra existencia que se desmorone el sentido y el para qué lo hacemos. Necesitamos crear proyectos de vida que nos permitan vivir siendo servidores. En vez de preguntarnos: ¿Cómo puedo hacerme más rico, más poderoso y tener más? Quizá debemos cambiar la pregunta y plantearnos: ¿Qué es lo que el otro necesita? ¿Cómo puedo contribuir a crear un mundo mejor?


martes, 2 de septiembre de 2014

LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS PUEDEN ARRUINARTE LA VIDA


El año pasado se llevó a cabo un estudio con más de 30,000 personas que reveló que repasar una y otra vez eventos negativos, particularmente a través de la rumiación y la culpa eran los mejores predictores de los problemas psicológicos más comunes. Este estudio nos indicaba que lo qué pasa realmente no es lo importante. Lo que determina nuestro bienestar psicológico es lo qué pensamos acerca de lo que nos pasa.

Sabemos que nuestra genética y las circunstancias que nos toca vivir contribuyen a nuestra salud mental. Los resultados de este estudio indicaban que la razón principal por la que alguien podía sufrir ansiedad o depresión eran los eventos traumáticos. Pero, lo que la persona piensa acerca de estos eventos, y cómo los afronta, modula el nivel de estrés y de depresión que sentirá.
La rumiación y los pensamientos negativos acerca de una situación no nos hacen ningún bien.
La voz crítica interior
Nuestra mejor baza es la autocomprensión a través de la autocompasión. Un actitud curiosa, abierta, de aceptación y amor hacia nosotros mismos es la mejor arma para hacer frente a uno de los mayores obstáculos en la vida: nuestra voz crítica interior.
Ésta voz interior es el lenguaje del enemigo. Es un diálogo interno que conduce a la rumiación, la autoaversión y la autoculpa. Nos avergüenza, nos asusta, se mofa de nosotros y nos limita o nos lleva a comportarnos de forma autodestructiva. Nos dice que no confiemos en las personas que amamos. Nos anima a que no intentemos alcanzar una meta. Nos avisa de los posibles peligros para mantenernos seguros en un miserable pero familiar caparazón.
Todos tenemos esta voz aunque se manifiesta de manera distinta. A lo mejor está centrada en tu carrera profesional, tal vez en tu vida amorosa. Por tanto, la batalla más importante de tu vida es la que se desarrolla dentro de ti, el verdadero tú contra tu voz crítica interior. Pero la buena noticia es que eres capaz de ganar esta batalla.
No podemos cambiar nuestra historia familiar o nuestras experiencias de vida, pero si podemos cambiar lo que pensamos acerca de los acontecimientos vividos. Un psicólogo puede ayudarte a cambiar esta manera de pensar y enseñarte estrategias de afrontamiento positivas que pueden mitigar e incluso reducir los niveles de estrés.


Ganar la batalla en 2 pasos.
1. Reconocer a la voz crítica interior cuando habla. ¿Cuándo empiezas a atacarte?, ¿es cuando vas a dar una charla en público?, ¿cuándo vas a hablar con la persona que te gusta? Esto te ayudará a reconocer los escenarios en los que más te criticas, podrás estar alerta porque sabrás cuando es más probable que aparezcan éstas voces. Incluso, estarás mejor equipado para ignorarlas.
2. Cero tolerancia con lo que te diga esa voz. Cada vez que aparezca el pensamiento, páralo. Parece el paso más sencillo, pero será un gran desafío. Las técnicas de parada de pensamiento e incluso de distracción de pensamiento derrotan al enemigo.

jueves, 20 de marzo de 2014

NO LO TOMES PERSONAL

¨No te tomes las cosas personal. Lo que otros dicen de ti es su realidad, no la tuya.¨ - Muchas veces asumimos que lo que otros piensan de nosotros es un hecho o una verdad, dándole excesiva importancia a la aprobación que otros nos dan o no. Sin embargo, nos olvidamos que cada persona tiene una perspectiva subjetiva particular y que esta puede ser válida, pero también incompleta, poco realista o sesgada! Escuchemos otras perspectivas de nosotros, pero sepamos diferenciar entre su interpretación y la realidad!. Esto contribuirá a que logres más fácilmente la felicidad que buscas día con día.

lunes, 10 de febrero de 2014

LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

LA DEPENDENCIA EMOCIONAL
Uno de los motivos de consulta más frecuente para los psicólogos es la dependencia emocional. Se trata de  un problema por el que se sufre una especie de “enganche” de la pareja porque existe una necesidad muy grande y continua de afecto.
Es algo similar a lo que se sufre con la dependencia del alcohol, por ejemplo, afecta tanto a hombres como  a mujeres. La diferencia está en que los hombres que la sufren tienden a ocultarlo mucho más por vergüenza, agravándose de este modo el problema.
Esta situación puede vivirse de forma puntual con una relación, pero lo más frecuente es que el patrón se repita con todas y cada una de las parejas que se tienen. Esta dependencia no se debe a razones más o menos objetivas (económicas, minusvalías de algún tipo…), sino que es puramente necesidad de amor. Quien la sufre es una persona con un miedo tremendo a la soledad y que no concibe su vida sin pareja.
Un hecho que resulta llamativo es que, generalmente, el dependiente emocional busca parejas dominantes, de carácter fuerte, más bien egoístas y egocéntricas, desconsideradas, posesivas e incluso déspotas, capaces de llegar al maltrato físico y/o psicológico,  a las que idealizan en extremo. Se vive por y para la pareja.
El afectado, a pesar de que reconoce este maltrato y desconsideración, no puede dejar de estar enganchado. Es capaz de pedir perdón, incluso, por cosas que no ha hecho, con tal de que su pareja “lo quiera” y esté contenta. La colmarán de regalos y atenciones y prácticamente vivirán alertas a los gestos de la pareja para que esté contenta en todo momento.
En la base del problema, se encuentra el hecho de una muy baja autoestima que lleva al dependiente emocional a despreciarse. Son críticos consigo mismos hasta el extremo y por ello se sienten culpables, incluso, del desprecio que puedan sufrir por parte de sus parejas. Lejos de mejorar, esta situación empeora con el paso del tiempo agudizándose esa relación de “dueño/a-súbdito” que se establece en la pareja.
El desprecio del otro aumenta a medida que también lo hace la sumisión de quien sufre dependencia emocional. Es frecuente también que la relación se rompa, pero no importa. El dependiente volverá una y otra vez a la pareja, del mismo modo que el alcohólico o el drogadicto vuelve a consumir. Con cada vuelta la situación empeora pues crece el desprecio de la pareja y disminuye la dignidad y la autoestima del dependiente  y si no tiene pareja, aparece algo similar al síndrome de abstinencia.
Se producen, incluso, enfrentamientos y rupturas con amigos o familiares por defender esta situación. El dependiente nunca llega a ser feliz. Sufre problemas de ansiedad y/o depresión y un cierto desprecio por sí mismo al ser consciente de que se está arrastrando ante alguien que no sólo no lo ama sino que incluso lo maltrata. Las personas cercanas al dependiente intentan hacerle ver que esa relación que mantiene es patológica y que sólo le hace sufrir. El dependiente se enfrentará a ellos por defender su relación e incluso exigirá a sus familiares un trato especial hacia su pareja, del mismo modo que él hace.
En su mente la persona con la que está es superior y todos los demás deben reconocer esto y hacer que esa persona sea feliz y tenga todo cuanto desee.  Esto conlleva, en la mayoría de los casos, una ruptura con sus familiares y amigos que hará que su dependencia aumente al encontrar como único apoyo en el mundo a la pareja. El aislamiento al que ellos mismos se conducen hace que el problema aumente.
También el dependiente puede llegar al abandono de sus propias responsabilidades laborales por satisfacer necesidades de la pareja. El deterioro social, familiar, laboral y personal del dependiente emocional puede llegar a ser tremendo. Si hay hijos, con mucha frecuencia se observan comportamientos de falta de respeto e incluso desprecio por parte de ellos hacia el progenitor dependiente. Aprenden a no respetar a alguien que se muestra tan falto de dignidad. También existe mala relación hacia el otro progenitor puesto que, como ya he indicado, suele ser una persona egocéntrica y desconsiderada que tampoco muestra cariño o preocupación por sus hijos.
Es fundamental  iniciar cuanto antes la terapia psicológica para conseguir desengancharse de la pareja. No hacerlo puede tener consecuencias nefastas puesto que, con frecuencia, se pasa al maltrato físico y/o psicológico. Sin embargo esto que es tan obvio, resulta muy difícil que se lleve a la práctica.
Como en cualquier otra adicción, es preciso que quien lo sufre reconozca que tiene un problema y desee buscar solución. Esto resulta harto difícil puesto que el dependiente siempre encontrará mil y una excusas para justificar su comportamiento: “No lo/la conocéis bien” “Me quiere muchísimo” “Yo también tengo la culpa”… No funcionará nunca ninguna terapia que no sea iniciada por propia voluntad y como en las demás adicciones, el primer paso sería la ruptura total con la pareja para conseguir salir de la situación problemática.
¿Cómo puede actuar la familia en estos casos? No cediendo nunca para no fomentar la situación. Es decir, no hay que hacer caso al dependiente que pretenderá que se siga tratando con deferencia, respeto absoluto y sumisión a su pareja. Se trata de no abandonar al dependiente pero no ser cómplice de su relación patológica.
Sólo se puede hablar con el enfermo y explicarle que siempre podrá contar con la ayuda de la familia cuando desee poner fin a la situación. Si esto se produce, acogerlo e impedir todo contacto con la pareja y acompañarlo a terapia. El psicólogo no sólo trabajará con el dependiente, sino que irá dando pautas a los familiares sobre cómo actuar a situaciones concretas.

jueves, 12 de diciembre de 2013

¿EL PENSAMIENTO POSITIVO ES LA SOLUCIÓN?


Aunque nuestros pensamientos influyan en el estado de ánimo, la conducta y las reacciones físicas; el pensamiento positivo no es solución a los problemas de la vida. 
La mayoría de las personas que están ansiosas, deprimidas o enfadadas nos dicen que "solo pensar en pensamientos positivos" no es tan fácil. De hecho, si intentáramos pesar sólo en pensamientos positivos cuando tenemos emociones intensas, perderíamos señales importantes de que algo va mal.

¿Cómo te puede ayudar la terapia cognitiva?
La terapia cognitiva sugiere, en cambio, que las personas consideren tantos ángulos diferentes como sea posible de un problema. Mirar una situación desde muchos lados distintos - positivo, negativo y neutral - producirá nuevas conclusiones y soluciones.

¿Te animas a buscar nuevas conclusiones y soluciones a tus experiencias de vida?

miércoles, 30 de octubre de 2013

Procastinacion


¿Vagos o Perfeccionistas?¿Holgazanes o Anancásticos
En este momento quizás debería estar estudiando, haciendo algún informe o repasando el temario del año pasado para refrescar conocimientos; pero prefiero escribir libremente esta reflexión, sin exigencias ni presiones, dedicar ese tiempo que quizás debería emplear para tareas que en un momento o en otro no me quedará más remedio de realizar, pero como siempre decimos… ya lo haré mañana, esta forma de pensar/actuar es la procrastinación.
Si se habla de procrastinación no todo el mundo se sentirá identificado con este vocablo, pero en cambio si cito este refrán tan típico del refranero español “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” imagino que muchos de los lectores se sentirán no sólo identificados sino que gran parte de ellos podrían echarse las manos a la cabeza pensando en las veces que postergaron una tarea más o menos sencilla y se dedicaron a actividades más placenteras y llevaderas con tal de no enfrentarse a esa tarea en aquel momento. Este fenómeno deaplazar o eludir momentos que nos resultan incómodos o sencillamente poco gratificantes se llama procrastinación.
Es conveniente considerar a esta acción como una conducta de evitación y que a través del autoengaño es cómo justificamos el salir a dar un paseo, el encender la televisión para ver cualquier programa, el abrir el email cada minuto, el conectarse a las redes sociales, el escribir esta reflexión… con tal de no afrontar la tarea o la actividad que debemos / tenemos que realizar.
Es conveniente considerar el riesgo del abandono temporal de la tarea, este riesgo consiste en entrar en la espiral improductiva de la procrastinación que termina en elabandono definitivo de la misma y por tanto nos conduce irreductiblemente al fracaso y/o a la fuga de energía.
¿Qué tipo de gente procrastina?
¿Vagos o perfeccionistas?¿Holgazanes o anancásticos?.
No podemos negar que la holgazanería y la vagancia están íntimamente relacionadas con postergar tareas, pero hemos de aclarar que este tipo de personas no sólo pospone las tareas sino que en múltiples ocasiones jamás llega a realizarla o enfrentarse a ella.
Según algunas teorías que últimamente están apareciendo en este campo, no es la gente holgazana, vaga y perezosa la que posterga, sino que detrás de la procrastinación hay un exceso de perfeccionismo, ya que son las tareas que para nosotros tienen más importancia y en las que deseamos un óptimo y preciso rendimiento aquellas que más demoramos.
Esto es lo que explica Piers Steel, investigador de la Universidad de Calgary, con su fórmula de la teoría de la motivación temporal, que, según asegura, explica la procrastinación: U=EV/ID, dónde U es la Utilidad de la tarea una vez realizada, y su valor es proporcional al producto de las Expectativas (E) por el Valor que le concedemos a terminar el trabajo (V), e inversamente proporcional a la Inmediatez o Impulsividad (I) y a la sensibilidad de cada persona a la Demora (D) o a los retrasos.
Para poner punto y final a este artículo me gustaría citar a John Perry, conocido ensayista y teórico de “La procrastinación estructurada” que trata con mucha ironía este tema y anima a teñir el autoengaño de un forma productiva:
“Para conseguir grandes resultados, trabaja siempre en algo importante, usándolo como forma de evitar hacer algo que sea aún más importante.”

jueves, 15 de agosto de 2013

10 RAZONES PARA ACUDIR AL PSICÓLOGO

1. Usted siente que no tiene control sobre su día a día (acontecimientos diarios).
2. Empieza a somatizar (Diversos dolores, en función de las características de cada persona) o a tener ataques de ansiedad(presión en el pecho, aceleración del ritmo cardiaco, hiperventilación o respiración muy superficial y acelerada, sudoración...).
3. No tiene control sobre las emociones (Llanto, rabia, angustia, tristeza, desolación, sentimientos de impotencia, desesperanza...).
4. Se encuentra en una situación límite, que no sabe resolver o no tiene fuerza para afrontar (Problemas graves de pareja, hijos o trabajo).
5. Siente que su área emocional le arrastra y no es capaz de analizar las cosas con objetividad y actuar inteligentemente.
6. Está lleno de pensamientos negativos, catastrofistas, obsesiones o fijaciones... que le impiden vivir la vida con normalidad.
7. Desea que la vida se acabe y siente que no tiene sentido su papel en este mundo.
8. Siente una agresividad que es incapaz de controlar, y sabe que puede desencadenar en situaciones límite.
9. Piensa que todo el mundo está en su contra.
10. Tiene grandes dificultades para descansar, conciliar el sueño, desconectar de situaciones, y no puede vivir la vida con normalidad.




martes, 23 de julio de 2013

LA SALUD MENTAL FRENTE A LA CRISIS ECONÓMICA

Según un estudio en España en el marco del V Congreso Catalán de Salud Mental, los problemas psicológicos vinculados a la atención primaria han empeorado desde el inicio de la crisis financiera. Los casos de depresión han crecido un 19%, los de ansiedad un 8,4% y los problemas provocados por el abuso del alcohol un 4,6%. 

Si analizamos estos datos desde una perspectiva simplista, podríamos llegar a la conclusión que “el dinero hace la felicidad”, o que este aumento de los trastornos mentales más comunes se debe a la incertidumbre y el miedo a lo que está por llegar y no podemos controlar.

Pero si vamos más allá y escudriñamos las raíces del problema nos daremos cuenta de que la crisis ha traído consigo un cambio en el modo de vida de las personas. Es decir, nos acostumbramos a basar nuestra felicidad y el bienestar en cosas materiales, mejores casas, mejores coches, mejores vacaciones, nos hemos adaptado perfectamente a la sociedad del consumismo en la cual valoramos a las personas por lo que tienen o por lo que parecen tener, sin prestar atención a lo que son en verdad. Al llegar la crisis financiera no solo hemos tenido que cambiar en gran medida nuestra forma de vida sino también nuestra manera de pensar, hemos tenido que reaprender a basar nuestro bienestar y felicidad en cosas de carácter más básico.

Ya en 1943 Maslow había escrito sobre las necesidades, en su  famosa pirámide:


El problema es que habíamos basado nuestra autorrealización en el dinero y de repente hemos caído hasta la base de la pirámide, en la cual existen casos donde no están cubiertas ni siquiera las necesidades más mínimas, como la alimentación. Por tanto, no nos vendría mal comenzar de nuevo con la base de la pirámide, es decir experimentando satisfacción cuando vamos consiguiendo pequeños objetivos, incluso cuando logramos cubrir las necesidades más básicas (algo a lo que no hemos dado ningún valor pero recién hemos descubierto que lo tiene).

Debemos concientizar el hecho de que, en la actualidad, satisfacer estas necesidades no depende en gran medida de nosotros: no hay trabajo, aunque nuestro sistema de búsqueda sea el correcto, no podemos comprar una vivienda aunque tengamos un trabajo y no podemos plantearnos vivir en pareja o independizarnos ya que no contamos con los recursos económicos. Esto hace que nos sintamos atrapados en un sistema de control externo, hecho que genera frustración y desidia.

Sin embargo, aunque no podamos cambiar la situación, sí podemos cambiar cómo nos enfrentamos a ella y cómo esta influye en nosotros. Debemos cambiar nuestro sistema de control, que pase a ser interno. Debemos ser conscientes de que el modo en el cual nos enfrentamos a una situación depende de nosotros, podemos pasar por un estado depresivo o por un periodo de duelo después de haber perdido la fuente de satisfacción de ciertas necesidades pero tras esta etapa, debemos buscar soluciones.

La primera pregunta que nos debemos plantear es: ¿puedo cambiar la situación? Si el cambio es posible, hay que intentarlo. Si es imposible porque no depende de nosotros, entonces debemos cambiar la forma de percibir, vivir y enfrentar la situación. Por ejemplo, la falta de trabajo conlleva consigo la pérdida de autoestima y  un deterioro de las relaciones sociales que en muchos casos deriva en depresión, ansiedad y problemas con el alcohol. A su vez, la depresión se nutre del negativismo hacia uno mismo, hacia los demás y hacia el futuro por lo que caemos en un círculo vicioso que empeora aún más nuestra situación.

¿Qué hacer? Liberarse de las ataduras y comenzar a preguntarse por qué no. Es decir, ¿por qué no irse a trabajar al extranjero? ¿Por qué no aprender otro oficio? ¿Por qué no emprender una actividad diferente? Recuerda que en situaciones excepcionales se necesitan soluciones excepcionales y que toda crisis siempre alberga una oportunidad.

lunes, 11 de marzo de 2013

COMO TRATAR LOS “NO LOS SOPORTO´S”



 ¿Cuántas veces te has sentido impaciente? O cuántas veces te has dicho “Quiero esto ahora mismo, y no estoy dispuesto a esperar más tiempo"Nuestra sociedad se ha construido de tal manera que nos favorece la intolerancia a la frustración. Tan sólo mira a tu alrededor. Todo lo que compras está creado de tal manera que tiene el objetivo de reducir el tiempo. Compras tu desayuno en un paquete, lo pones en el microondas y tres minutos más tarde ya estás comiendo. No tienes que retrasar tu hambre y ni tolerar la frustración de de tener que cocinar, puedes ahorrarte ese tiempo. ¿Quieres un par de zapatos que has visto en tu tienda favorita? ¡No hay problema! No es necesario esperar hasta que recibas tu quincena, sólo tienes que utilizar tu tarjeta de crédito y ¡Listo! ¿Tienes dolor de cabeza o no puedes conciliar el sueño? No te preocupes más, tenemos la solución. Simplemente toma  una pastilla y tu dolor desaparecerá en pocos minutos.Todos estos son sólo algunos ejemplos de cómo nuestra sociedad nos condiciona a creer que no deberíamos tener que tolerar las frustraciones. Y aunque se podría pensar que esto es muy bueno, hay consecuencias negativas a lo largo del camino.En primer lugar, los estudios muestran que la capacidad de retrasar la gratificación (lo que implica tolerar la frustración de no conseguir algo de inmediato) se correlaciona altamente con el  buen progreso académico, existe menor riesgo de conductas adictivas y un mayor éxito a nivel global. Algunos investigadores argumentaron que enseñar a los hijos a saber cómo demorar la gratificación es una de las cosas más esenciales que predice un mejor  desempeño futuro. Los niños que no tienen tolerancia a la frustración que tienen menor rendimiento en la escuela, tendrán un mayor riesgo de abuso de drogas y problemas de salud mental.Entonces, ¿cómo hacer frente a la intolerancia a la frustración? Pues bien, los principios de la TREC (Terapia Racional Emotivo-Conductual) puede ser tu herramienta secreta. Cuando te encuentres pensando "No puedo soportar esta situación" o "Esto es insoportable", ¡Reta a tus pensamientos! ¿Realmente es una situación que literalmente, no puedas ser capaz de sostenerte de pie?Además de la falta de oxígeno, alimento y agua, que son vitales para la vida, la gente puede tener otras  situaciones en donde “Sí” se puedan sentir incómodos pero que son más capaces de lo que se pueden imaginar y poder resistirlas. Además, es probable que haya habido  muchas veces este tipo de situaciones y  has demostrado tu capacidad de hacerles frente.Intenta  practicar la “Tolerancia a la frustración” cada día y verás la diferencia que puede hacer en tu vida.

jueves, 21 de febrero de 2013

La Forma de Discutir con tu Pareja


 Discutir, ¡no pelear!
El pensar que con nuestra pareja no deberíamos discutir nunca, es una expectativa irreal acerca de la vida en pareja. Estar siempre de acuerdo prácticamente no es posible y lo normal es que podamos discutir los diferentes puntos de vista pero ¿cómo resolver los problemas si no?
Todas las parejas discuten y se enfadan pero otra cosa es aventarse los platos a la cabeza. La comunicación también es la clave de una buena discusión.
La psicóloga Paula Pietromonarco de la Universidad de Massachusetts, concluye en una de sus investigaciones que “las parejas que intentan evitar las discusiones”, son las que sufren más ansiedad y depresión a largo plazo.
Si sabemos cómo discutir nuestros puntos de vista o problemas de pareja, podemos evitar que las  cosas se nos salgan de las manos y pasar a la zona de peligro, “las peleas”.
Tips para una buena discusión:
  • Escuchar, escuchar y escuchar
  • Pensar antes de hablar
  • Elegir un buen momento, si los dos están agotados, mejor esperar
  • No plantear con órdenes u obligaciones, mejor hacer sugerencias
  • Seguir un orden, los problemas se abordan de uno en uno
  • Flexibilidad, hay que considerar el otro punto de vista
  • Tener como objetivo que te entiendan, no el tener la razón
  • Cuidar el lenguaje no verbal
  • No criticar o descalificar
  • No interrumpir o terminar las frases de tu pareja
  • No dar la razón aunque no estemos de acuerdo
  • No guardar silencio y dejar que el otro monopolice la discusión
  • No estar a la defensiva
  • Respetar al otro
  • No creer que el otro sabe lo que piensas o sientes

¿Ventajas?
ü  Conocernos mejor
ü  Mantener la unión y el afecto
ü  Afrontar las dificultades
ü  Solucionar los problemas
ü  Alejar ansiedad y depresión

jueves, 17 de enero de 2013

APROVECHAR AL MÁXIMO LO INESPERADO DE LA VIDA


  
"Cuando la vida te da limones, haz limonada" Esta una frase proverbial que se utiliza frecuentemente para fomentar el optimismo y una actitud positiva para poderle hacer frente a la adversidad o a la desgracia. Como la mayoría de nosotros sabemos “limones" es una expresión que se usa en el sentido informal de la palabra para indicar una situación desafortunada o inadecuada, un significado que probablemente se deriva del sabor amargo y ácido de limón sin azúcar. Por otro lado, "limonada" es una forma dulce de la misma fruta, por lo que en el contexto de esta expresión conlleva el potencial del placer y la oportunidad ante situaciones aparentemente malas.
Por ejemplo, imagina que radicas en Nueva York y decides tomar unas vacaciones de 4 días a México. Te imaginas un viaje tropical a la playa y te encuentras muy emocionado por ello, tirarte al el sol y nadar en el mar, cosa  que sin duda no puedes hacer en Nueva York durante diciembre. Pero a medida que el avión aterriza en Cabo San Lucas, la temperatura es realmente baja y el sol no lo encuentras por  ninguna parte. Te quedas incrédulo de cómo el clima te ha hecho esto. Inmediatamente te das cuenta que tu suéter lo vas a estar usando todo tu viaje, tus sandalias y traje de baño se van a tener que quedar en la maleta. Ahora entiendes lo que significa esto de los limones y la limonada, seguro ya puedes imaginarte a dónde voy.
Bajo estas circunstancias puedes aprovechar la oportunidad de leer distintos libros que sean placenteros  y que tal vez en otro momento no habías podido hacer, puedes descansar de los “mails”/ facebook / teléfono (algo que muchos no siempre pueden hacer) pero lo más  importante sería  pensar en tu "limón" de una manera más positiva. En vez de estar recordando durante toda la semana que tu viaje fue una pérdida de dinero y que no vale la pena viajar cuando el tiempo no era lo que esperabas, puedes optar por  reír y decidir pasártela bien, apreciar la belleza y la cultura que te rodea y adaptarte a tu situación actual. 
En la mayoría de los casos, la gente no sólo se molesta por las adversidades desafortunadas, sino que construyen sus visiones de la realidad a través de su lenguaje, creencias, significados evaluativos y filosofías sobre el mundo, de ellos mismos y de  otros. Cuando nos damos cuenta que nuestras reacciones alteradas no son causadas ​​por las adversidades sino por nuestros pensamientos y creencias acerca de tales adversidades, asumimos el control y somos capaces de ser más flexibles, auto-ayudarnos, y vivir de una forma más  constructiva. Al tomar la responsabilidad y la toma de conciencia, tienes la oportunidad de beber limonada toda la semana.
Y tú ¿cuántas limonadas has hecho?


miércoles, 5 de diciembre de 2012

Evito o Me Expongo


Muchos psicólogos coinciden en que la evitación puede ser cognitivo (mental) o de comportamiento y es un factor de riesgo para una variedad de trastornos de ansiedad y depresión cuando la evitación es irracional, angustiante o interfiere significativamente con las actividades de la vida diaria. Por ejemplo, en el trastorno de ansiedad generalizada, las personas a menudo tratan de evadir su propio proceso de preocupón, mientras que en los trastornos de ansiedad social, las personas suelen evitar las situaciones sociales en las que puedan ser evaluados. En el trastorno de estrés post-traumático, las personas suelen evitar las señales que les recuerden el trauma. Existen diversas estrategias conductuales contra evitación que van desde decirse a uno mismo “Alto deja de pensar”  y jalar una banda elástica colocada en la muñeca, hasta permanecer en casa durante períodos de tiempo prolongados. Los intentos contra la evitación como son la distracción, a menudo son exitosos en el corto plazo, ya que proporcionan un alivio temporal de la ansiedad, pero en el largo plazo, estas estrategias pueden evitar que las personas alcancen sus metas y pueden contribuir a la tristeza y a la depresión. La investigación ha demostrado que el intento de evitar pensamientos o detener el pensamiento, en realidad se traduce en una mayor frecuencia de esa idea. Del mismo modo, los estudios han encontrado que privarse de alimentos, como en el caso de una dieta restrictiva, resulta en una sobre preocupación por la comida y, en algunos casos, en atracones de comida.
Es importante señalar que no todo tipo de evitación es angustiosa o interfiere significativamente con las actividades de la vida diaria. Por ejemplo, hay  listas de cientos de fobias miedos extremos, irracionales y evitación de objetos o situaciones concretas, como  el temor de los palillos, o el temor al número 13, que se pueden evitar con un mínimo de angustia y deterioro, a menos que los individuos fóbicos deseen seguir carreras  alrededor de los palillos o del número 13. Mientras que estos temores son claramente irracionales, los individuos con ellos aún pueden perseguir objetivos a largo plazo y organizar su vida de tal manera que la exposición a su objeto o situación temidos no se produce y la evasión no es un problema.
Cuando las estrategias de evitación son irracionales y afectan el funcionamiento en varios aspectos de la vida, obstaculizando el progreso de dichas metas a largo plazo, los psicoterapeutas suelen animar a sus pacientes a exponerse al objeto o situación temida. Los estudios han encontrado que las estrategias de exposición son superiores a otras formas de tratamiento para los síntomas de ansiedad y trastornos, sin embargo, se sabe menos acerca de la eficacia de la exposición en la depresión por lo que hay que tener cuidado con estas estrategias. 
A los individuos con trastorno de ansiedad generalizada se les anima a exponerse a su propio proceso de preocupación. Las personas con Trastorno de Ansiedad Social se les anima a exponerse a situaciones sociales en las que la evaluación es probable, a las personas con trastorno de estrés postraumático se les puede pedir que escriban sobre su trauma o participen en un escenario de realidad virtual similar a la asociada con el trauma (por ejemplo, el combate).
El mecanismo detrás de la exposición que ayuda en el alivio a largo plazo de angustia y deterioro se está aprendiendo. Debido a que las estrategias de evitación, refuerzan o fortalecen la percepción de que "algo verdaderamente terrible pasará si entro en contacto con mi objeto o situación temida", la exposición les enseña a los individuos lo contrario: que nada realmente terrible va a suceder al entrar en contacto con el objeto temido o situación. El contacto con el objeto o situación temida probablemente será difícil e incómodo al principio, pero nadie se ha muerto por ello.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cometer errores


A las nuevas generaciones se les está educando con la creencia de que pueden lograr cualquier cosa. Aunque tal vez seamos capaces de tener grandes logros si nos esforzamos en ello, nosotros como las cosas que hacemos, no somos perfectos.
"La perfección" es un tema frecuente en toda nuestra cultura occidental. Creemos que una persona perfecta nunca comete errores, que siempre sabe la respuesta correcta. Cuando nos quedamos cortos con esta meta autoimpuesta nos volvemos muy duros con nosotros mismos. Muchos evitan situaciones, están plagados de ansiedad, por temor a ser vistos como imperfectos. Se quedan paralizados por el miedo al fracaso, consumidos por las preocupaciones de lo terrible que sería si otros vieran sus defectos.
Otros creen que la perfección es una moneda que mide el valor. Otros más, la pasan muy mal y viven con dolor por no ser perfectos, tienen cualquier número de  vicios disponibles para adormecer u ocultar sus sentimientos de imperfección.
Reforzar nuestra autoconfianza  nos ayuda a sentirnos bien acerca de la perfección y estaremos menos preocupados  por la incapacidad para alcanzarla.
Pero, en lugar de preocuparnos por entender qué es la perfección y cómo saber realmente si la hemos alcanzado, ¿No podríamos mejor intentar hacer un poco mejor las cosas, como ser mejores amigos, amantes, empleados o inclusive hasta mejores terapeutas o clientes? 
Sin errores, estaríamos viviendo en un mundo utópico y la perfección no tendría ningún sentido ya que sería nuestra única alternativa. Necesitamos de las bajas para apreciar las altas. Los errores son parte de la naturaleza y es a través de los errores que hemos cometido los que nos muestran cómo hacerlo mejor la próxima vez.
Nuestra exigencia de perfección hace más difícil que los errores que cometemos los aceptemos, comprendamos y conciliemos. Es importante aceptar que todos cometemos errores y tú no eres perfecto ni eres las excepción. Aprenderás de tus errores y te recuperarás a pasar de ellos. Aceptando esto, estás preparado para los fracasos.
Si te enfrentas a un error, identifica que sucedió, reconócelo y dale su lugar en el esquema del universo, entiende que también tú puedes tener éxito a pesar de tus fracasos, atrévete a enfrentarlos y a manejarlos; así te recuperarás más rápido de ellos y, finalmente, tal vez cometas menos errores, mejorando tu promedio de intentos y no permitas que tus fracasos disminuyan tu energía.

miércoles, 6 de junio de 2012

AMA A LA PERSONA CON QUIEN TE ENCUENTRAS






Si  estás casado (a) o en una relación, sabrás entonces que a veces "La relación es complicada". Por supuesto que algunas  parejas son realmente felices. ¡Excelente, Felicidades!; sin embargo, muchos luchan con todas sus fuerzas en sus relaciones, al igual que muchos de los clientes que se ven en terapia.



Todos estamos de acuerdo que incluso las mejores relaciones son difíciles de vez en cuando, y para ser feliz y para permanecer feliz en el largo plazo se requiere de mucho trabajo. El éxito de las relaciones es aprender a comunicarse, tener paciencia, ser flexibles, comprometerse y también en ciertos momentos sacrificarse. Les comparto una cosa que se nota con frecuencia entre muchas de las parejas que están pasando por un momento difícil:

Casi siempre, en la primera sesión, uno de los miembros de la pareja expresa algo así como:

 "No soporto que mi pareja haga o diga “x”. Me vuelve loco(a)". Se enojan si su pareja los critica varias veces por algunos de sus comportamientos, a pesar de que la pareja ha estado criticando ese mismo comportamiento durante toda una década, o se enfadan cuando su pareja no cambia algunos de sus comportamientos de mal gusto y que lo continúan haciendo desde el inicio de la relación.

Como ejercicio, vamos a identificar algunos de los pensamientos irracionales que aparecen:

1. Mi pareja debe ser perfecta (o al menos más perfecta de lo que es).

2. Me debe escuchar cuando le estoy señalando algo.

3. Debe comportarse de manera diferente en esta ocasión, a pesar de que, de acuerdo a su comportamiento anterior, es casi seguro que no lo hará.

4. Si mi pareja se comporta de cierta manera o dice ciertas cosas, no lo puedo soportar y es horrible.

Este tipo de pensamientos pone a los miembros de la pareja descontentos y enojados y muy frecuentemente están cargados de exigencias y de un montón de "deberías de", demandas y declaraciones de que es el otro quien tiene la culpa y como consecuencia, existe decepción y resentimiento. ¿Pero cuál es la alternativa? Después de todo, a todos nos gustaría que aquellos a los que hemos elegido como pareja en la vida, cumplan con este ideal. Lo recomendable cuando se está bajo estas circunstancias es tomar en cuenta lo siguiente:

Nadie elige como pareja a un ser perfecto y probablemente nunca lo será. Así que en lugar de exigirle, podrías aceptar a la persona que está contigo, a pesar de sus imperfecciones y peculiaridades. Seguro va a hacer cosas que pueden ser molestas pero puedes manejar la situación. Céntrate mejor en las razones positivas por las que elegiste a tu pareja y no únicamente en las negativas.